Villarejo de Salvanés (Madrid) celebra el martirio de su paisano dominico en Japón
El beato José de San Jacinto nació en Villarejo en 1580. Pronto sintió la llamada para seguir a Jesús con el carisma de Domingo en el convento de Ocaña (Toledo), después en San Pedro Mártir de Toledo, para terminar ese seguimiento en Japón en las misiones de la provincia del Rosario con el martirio.
Fr.Pedro Juan Alonso OP, resaltó en su predicación: "como en el bautismo del mártir -como en el de cada uno de los presentes-, recibimos la gracia de la primera llamada, como don, para seguir a Jesús. Don que va a continuar a lo largo de toda la vida concretándose en el mártir fr. José de San Jacinto en: la profesión religiosa; en la ordenación sacerdotal; en la vivencia comunitaria contemplando la Palabra y las realidades para predicar la gracia. Culminando en la llamada al martirio que él escucho y cumplió". "En nosotros, como escuchamos el evangelio: llevando la cruz de cada día, la cruz del testimonio; dando razón de nuestra esperanza; aceptando pruebas y contradicciones de la vida; abandonando actitudes de autosuficiencia -como si la vida la pudiéramos conducir con nuestras fuerzas- y negándonos a nosotros mismos, pues nuestra vida es una gracia y nosotros no somos sus amos". Fr. Pedro Juan incidió: "Por el martirio se padece haciendo el bien, pero también hay otro padecimiento por hacer el mal, bien distinto".
La invitación del mártir en su fiesta, -concluyó fr. Pedro Juan-, "es a mirar cómo vivió Jesús el dolor y el sufrimiento". El sufrió por amor a la humanidad, no por carencias; no quiso nuestros sacrificios ni nuestros dolores, sino que luchó para que sus causas desaparecieran; aunque no rehusó el sufrimiento causado por seguir la misión que le había encomendado el Padre de conducir a la humanidad hacia el Padre.
Fr. Pedro Juan concluyó con una invitación a los paisanos de Villarejo, a no perder sus raíces de mártires y santos: "que el Beato José interceda ante el Padre y colme a vuestras familias de la verdadera esperanza y a esta comunidad parroquial el espíritu del testimonio para proponer al estilo de vuestro mártir la predicación de la gracia".
